¿Quién ha muerto?

Reflexión sobre el significado otorgado al juego ciencia

¿Quién ha muerto?

Por: Daniela Alzate.

Directo al corazón, así fue lo que sentí cuando, realizando una búsqueda en Internet sobre las diferentes variaciones creadas sobre los juegos de ajedrez para niños, me encontré con un título bastante particular: “Ajedrez Sangriento”. Leyendo al respecto descubrí que es una modalidad virtual del juego en el que, cada vez que hay una captura o algún movimiento que implique contacto directo con las piezas del otro, aparece una “pequeña” representación de una batalla sangrienta, haciendo honor al nombre que se le adjudica. Pongo la palabra pequeña entre comillas porque ningún hecho de violencia lo considero de menor proporción, aunque sea una animación ficticia y fantasiosa.

Aquellos que han tenido algún tipo de contacto con el juego ciencia, cercano o exiguo,  han podido evidenciar que la apariencia y disposición del tablero, las piezas y las reglas son en sí una posible representación bélica, casi como asemejando una guerra. No obstante, si bien el objetivo es obtener una victoria frente al oponente, el ajedrez tiene mucho por ofrecer más allá de un resultado final y, principalmente, tratándose de la iniciación de los niños en este mundo bicolor.

¿Qué queremos que los niños aprendan con el ajedrez? Esta es una pregunta que vale la pena hacerse como entrenador, formador e incluso como padre, madre de familia o adulto significativo, porque de la manera en la que les presentemos el juego ellos desarrollarán una visión del mismo y un conjunto de emociones que estarán íntimamente ligadas con dicha experiencia lúdica y/o de competencia. Si propiciamos un ambiente de batalla en el que se disfruta con el daño o la pérdida simbólica del otro difícilmente el niño tendrá la oportunidad de desarrollar empatía, sentimientos sociales como la solidaridad e incluso aprender a ganar y a perder; mientras que podrá estar recibiendo el mensaje implícito (y a veces explícito) de que tiene poder sobre los otros, de que siempre debe ganar  y, por tal razón, tomarse el juego como algo personal y de forma agresiva.

No se trata, de ninguna manera, de olvidar o tergiversar las reglas del ajedrez, sino de hacer uso responsable de ellas y darle un nuevo significado al juego: un encuentro entre dos o más personas que disfrutan a través del razonamiento y la planificación de estrategias para conseguir un resultado favorable, siempre teniendo en cuenta que no se debe extrapolar al campo personal y que el otro, ante todo, es un ser humano que merece respeto y buen trato. Se atacan las piezas del oponente más no su humanidad, y eso comienza desde el lenguaje y la postura corporal, la actitud y la forma en la que se interactúa con ese otro.

¿Quién ha muerto?

El ajedrez como estrategia pedagógica para el impacto social y el comienzo de la transformación de la conciencia individual y colectiva es una oportunidad valiosa que se debe aprovechar para fortalecer valores y darle un giro a la visión de vida que tienen los niños, adolescentes y adultos en esta era de grandes avances científicos y tecnológicos, pero de evidente retroceso en los vínculos con la humanidad y el mundo en general. Quienes se enfocan en la competencia podrán pensar de otra manera y es totalmente respetable, sin embargo, es importante reiterar que, como todos, antes de ser competidores también son personas y no se deberían tratar como excepciones (ni en el ajedrez ni en ningún otro deporte).

Está latente la opción de posicionar el ajedrez como una herramienta para la vida y como una ayuda para dotar de nuevos significados la experiencia de las relaciones sociales desde el respeto por la integridad del otro.

Finalmente, dejo, simplemente para la reflexión, una pequeña recopilación de frases célebres de algunos íconos mundiales del juego ciencia:

El ajedrez es una guerra en un tablero. El objetivo es aplastar la mente del oponente (Bobby Fischer)

El ajedrez por encima de todo... ¡es una pelea! (Em. Lasker, excampeón del mundo)

En el tablero de ajedrez luchan personas y no figuras. (Em. Lasker)

Lectura recomendada: http://www.sergioplou.com/ajedrez_sangriento.html

Comentarios (1)

  • Vanessa Sánchez

    Vanessa Sánchez

    09 Julio 2015 a las 20:25 |
    Exelente articulo, empezando por el punto que me llamó mucho la atención ¿Que es lo que nosotros como entrenadores, hermanos, padres o madres, queremos que aprendan los niños? Exactamente lo descrito en el articulo es lo que muchas veces se ve, empatia, amistad, desarrollo social y cultural. Es la enseñanza a través del deporte formamos socialmente a un niño, y si lo desviamos enseñandole un lado negativo del ajedrez, ese lado "sangriento"... Que podemos esperar en un futuro de aquel niño o adolescente? Que sea una pelea SI, una lucha EXCELENTE... Pero de mente y estrategia, haciendolo con animo competitivo y con miras al avance personal, respetando al oponente. Nuevamente felicitaciones, me encantó :D

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