Disfrutar para conmemorar

Tener el poder para recordar y vivir, una vez, el tablero de la vida

Disfrutar para conmemorar

 

Por: Daniela Alzate.

¿Alguna vez usted se ha puesto a pensar por qué tiene unos recuerdos más claros que otros? ¿O por qué algunas memorias llegan a su mente como una experiencia tan vívida que parece que hubiese sido ayer cuando ocurrió? Tal vez la psicología, en su profundo estudio y conocimiento del cerebro humano, nos ayude a encontrar algunas respuestas.

En un contexto como el del ajedrez, de constante tensión, presión, adrenalina y picos de emoción, se generan experiencias que pueden ser consideradas como altamente significativas, precisamente por la carga emocional a la que se encuentran vinculadas. Esto quiere decir que en el almacén de memoria que cada uno tiene habrá un espacio reservado, siempre, para aquellos recuerdos que sean considerados más importantes, de forma consciente o no consciente, por cada sujeto y esto está íntimamente relacionado a las características propias de cada persona: su historia, experiencias previas, sus rasgos de personalidad, la forma en que se relaciona con los demás y con el medio, entre otros.

En este sentido, lo más probable es que un ajedrecista recuerde de manera más contundente aquel momento de victoria frente a un oponente muy fuerte, su primer torneo de ajedrez enmarcado en una mezcla de ansiedad, miedo y entusiasmo, la vez que perdió el título por un error que cometió en una partida en la que estaba ganado y fue inevitable experimentar la frustración. Esta afirmación bajo el argumento de la neurociencia que explica que, ante la conexión que el cerebro realiza entre el lóbulo frontal (encargado principal de los procesos cognitivos como aprender, hablar, analizar, etc.) y el sistema límbico (responsable de la regulación emocional) se obtiene como resultado un cúmulo de  recuerdos que, más allá de ser la experiencia subjetiva de la vivencia individual, posee una carga emocional importante, positiva o negativa,  que les permite ubicarse en una “zona” privilegiada al momento de la evocación.

Disfrutar para conmemorar

¿Y qué sería de la vida si cada uno no tuviera su propio polaroid a través del cual recordar todos los momentos pasados? El tablero ajedrezado es un buen espacio para hacer memoria: rivales, amigos, torneos, entrenamientos, aperturas, combinaciones, risas y lágrimas, viajes, aprendizajes, crecimiento personal. Todo ello hace parte de una pequeña porción de existencia llamada ajedrez que cada uno eligió y decidió incluir dentro de su proyecto de vida.

Haga el ejercicio, mire para atrás y, simplemente, recuerde. Seguramente volverá a sentir eso mismo que estuvo presente en ese momento que llega a su mente. Es maravilloso tener el poder de recordar cada vez que se quiere, revivir todas aquellas experiencias que, en parte, le han permitido ser quien es ahora. Así que, en la medida en que se disfrute lo que se hace, día tras día, paso por paso, se podrán conmemorar en su memoria muchas más vivencias.

Aunque, claro, también hay cosas que se olvidan…el cerebro necesita respirar y desechar todo aquello que no le es útil o que no le hace bien, como dijo García Márquez en su literaria sabiduría,  “…era demasiado joven para aprender que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado”.

 

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